Él se recarga un poco sobre mí, como si estuviera buscando refugio, así que acaricie su cabello con ternura y suavidad, acerca sus labios a mi oído y me dice entre jadeos que le gusta estar dentro de mí, trato de contestarle, pero no puedo, estoy demasiado agitada. Acaricia mi pierna derecha y hace que lentamente la pase por su cadera.
—Voy a empezar a moverme.
Asentí varias veces con la cabeza, hundí mi rostro en su cuello y me preparé para sus embestidas, que no se hicieron esperar ni un segundo, el choque de nuestros cuerpos resuena por toda la sala al igual que nuestros gemidos, mis uñas se...