Cuando finalmente hubo retomado su control, se limpió el rostro y salió del cuarto de baño, volvió al frontis de la enorme escuela, la escolta real hizo una leve reverencia y le guio hasta su coche asignado.
—¿El príncipe aún no vuelve? —Preguntó ella a su chofer.
—Sí, mi señora, lleva esperando en su coche cerca de quince minutos. —Rossete estaba sorprendida y en un rincón profundo de su morbosidad, se sintió un poco … Decepcionada.
—Vaya, eso es lamentable.— se encontró diciendo al mirar su reloj de muñeca, solo había pasado con la rubia cinco minutos después de que ella los encontrara, bueno, al menos, la noche de bodas...