Cuando su teléfono no dejó de sonar de forma incesante e irritante, Rossette realmente consideró tomar el siguiente pasaje de vuelta a París, últimamente extrañaba demasiado a su abuelo y sus amigos, el estar en una constante pelea con Aiden no ayudaba mucho en su vida ahí, //al menos ayer… No había sido tan horrible//, pensó y una nueva sonrisa se dibujó en su rostro, entonces de buen humor contestó la llamada.
—Rossette, ¿Has visto las noticias? —preguntó James, el hermano.
La pelinegra se sentó en la cama y pasó una mano por su cabello peinándolo hacia atrás, y poniendo en altavoz la llamada comenzó a revisar las noticias desde...