Rosette había permanecido un buen rato más en la propiedad de la familia de su esposo, haciendo algunas llamadas importantes que la ayudarían de ahora en adelante, si bien estaría ahí, no dejaría que la volvieran a insultar, a manchar su nombre, su primo tenía razón, ya había hecho a su causa suficientes años, era momento de empezar a limpiar su nombre y por mucho que quisiera rescatar la amistad que alguna vez había tenido con Aiden, no estaba dispuesta a seguir pagando el precio con humillaciones o malos tratos. Por otro lado, no se vería nada bien que la corona francesa se viera involucrada en aquel enredo.
Afortunadamente, cuando...