Rossette había pasado toda la tarde después de haber leído la carta de Marcus arreglándose para la supuesta fiesta que Aiden le había indicado, en el apuro agradeció a sí misma contar con al menos un vestido para la ocasión y aunque no era su primera opción de vestimenta, serviría. Incapaz de contar con el tiempo que hubiera querido para poder ir a un salón o contratar a alguien para que le ayudara con maquillaje y peinado como le hubiera gustado, tuvo que hacer el esmero por sí misma, y aunque había quedado satisfecha con el resultado, al mismo tiempo los nervios la atacaban, recordando aquel mismo baile al que...