Rossette pasó toda la ceremonia de graduación con su cabeza en cualquier otro sitio, más específicamente, en la humillante situación que había sucedido en el coche junto a su amigo de la infancia, el único chico en el que había pensado desde que tenía memoria y su prometido. No la deseaba, probablemente ni siquiera le gustaba ¿Podía culparlo? No, por supuesto que no, levantó la mirada y encontró a Marcus varios asientos adelantes, tenía su brazo estirado sobre el respaldo de una descomunal rubia a su lado, Giorginna, estaban juntas en álgebra, hija de un importante banquero italiano, la chica tenía exuberantes curvas, unos pechos generosos, una cintura miniatura y...