Gabriel.
Aquella mañana, me despierto solo. Mi esposa, se ha marchado. Es lunes, no he ido al trabajo. Me siento agotado. Estuve remplazando a Isabella, durante todos esos meses. Me parecía lo correcto, ella estaba mal.
Sin embargo, hoy, quiero faltar. Llego a la cocina, después de darme un baño. Reviso mi teléfono, tengo un mensaje de Isabella:
“Amor, descansa. Hoy trabajaré”.
Canto de emoción, por fin un día libre para mí. Llego a la cocina, enciendo la cafetera y preparo un café oscuro con leche descremada. Enciendo la televisión, dejo caer mi trasero en el sofá. Estoy cambiando de canal, buscando alguna película.
Encuentro una de suspenso, estoy en...