—Tranquila –comenta, y suspiro, destapo el cerámico y disperso las cenizas. Siento mis ojos llorosos.
—Adiós amigo… —comento y sonrío con dolor, porque ya no volveré a ver a pesar de todo.
Me quedo en casa, Liam fue a investigar. Prefiero la soledad, recorro cada rincón y Esteban aparece en mis recuerdos; en cada momento. Es imposible no sentirme sensible. Y mas estando embarazada.
Estoy en la mesa del comedor, recordando cuando era viernes de hacer empanadas. Aunque hiciera muchísimo calor, siempre, ese día se respetaba y esta mesa… era testigo. Muerdo mis labios procurando no llorar. Y miro el día, es viernes. Debo hacerlo, aunque sea…
Por ultima vez....