—Debí proteger a Esteban… no pude, quizás fue mi hermano… —comenta y abro la boca con sorpresa.
—¿Por qué el haría algo así? –pregunto insegura, el suspira para juntar sus ojos con los míos.
—Venganza… supongo… —espeta, y niego.
—No le hicimos nada ¡Es hora que nos deje en paz! –exclamo enojada, elevo el tono de mi voz.
—Lo sé amor… lo encontraremos –asegura.
—No, nunca lo encuentras. Han pasado meses desde… ya no quiero saber nada con este caso –comento y me alejo de su lado.
Al caer la noche, veo a Gabriel caminando por el pasillo; no nos hablamos. Despues de aquella conversación, no quiero indagar palabra en...