Narrador omnisciente.
Gabriel, miraba con los puños llenos de sangre: la escena frente a él. Había vomitado un sinfín de veces, al ver como su hermano tenía sexo una y otra vez con su esposa.
—¡Maldito hijo de puta! ¡Le duele! –grita, pero nadie lo escucha. Tiene los pies atados en cadenas, su ojo izquierdo esta aun inflamado. Pero no quiere dejar de mirar, tampoco tiene opción. Puede escuchar perfectamente los gemidos de su esposa, con su hermano.
Eliot, puso cámaras, para que su hermano vea todo. Y los ve en la oficina, su esposa gime, y grita pidiendo que se detenga. La puerta se abre, y aparece otro sujeto...