Poco a poco el ambiente se fue distendiendo, ya los tres estábamos muy relajados, resultó que Candy era muy simpática, además se veía como una Diosa con su corsé negro, pantalones de cuero y botas militares.
-Oiga… si se puede saber… ¿Qué pasó con su sumiso?- Pregunté una vez que entré más en confianza.
-Lo pillé “moviéndole la cola” a otra Ama, Ella no sabía que era mi propiedad y él tampoco se encargó de aclararlo, me enteré cuando la otra Ama lo tomó como su propiedad… así que le dije que si tanto quería servir a otra, que fuera, pero que no se atreviera siquiera a cruzarse por donde...