Al otro día me despertó el sonido del timbre, lo primero que pensé fue en que me había quedado dormida, pero eran las 6 de la mañana. Me puse una bata y fui a abrir, era Daddy, parecía un poco hiperventilado.
-¿está bien Daddy? – le pregunté después de saludarlo.
-¿yo? Claro que sí amor – dijo, su voz sonaba como si estuviera corriendo o algo así, quizás él también estaba nervioso – ven, tienes que ducharte.
Me llevó de la mano al baño, me desvistió y ayudo a bañarme, luego escogió la ropa que usaría ese día, un pantalón negro, una polera blanca, un chaleco rosado y un abrigo...