Luego volvimos al hotel, me quedé trabajando ahí hasta la una de la mañana, Tokio no era mi única preocupación, en chile, específicamente en Santiago, Viña del mar, Valparaíso, Valdivia y Concepción, las ventas habían subido muchísimo, lo cual era grandioso, pero a la vez la fábrica estaba llegando a su límite, tendría que comprar equipo nuevo, agrandar la fábrica o, de plano, hacer una nueva. En realidad eso no era en absoluto un problema, estaba en condiciones de ampliarme pero eso requerirá mucho trabajo… era agotador todo eso, no me mal interpreten, amo mi trabajo y sé que soy muy afortunada de tener este pequeño gran imperio, sin embargo...