Cuando desperté me dolía la cabeza aún más que el día anterior, la pieza estaba demasiado luminosa para mi gusto, creo que Daddy había abierto la ventana. Cuando me senté lo vi, estaba a los pies de la cama mirándome con dulzura.
-¿Cómo amaneció mi pequeña borrachita?- dijo con una sonrisa.
-No se haga, tengo pedazo de caña por su culpa- Dije de mal humor.
-Querrás decir, por tu culpa, si no hubieras sido mala no habría tenido que castigarte… pero tranquila, el castigo ya terminó, sé que fue duro, por eso hoy Daddy cuidará de ti… bueno más de lo usual -eso me hizo sonreír, un día de mimos...