Ese día desperté temprano, pero no me levanté de la cama, veía las maletas ahí cómo un recordatorio de lo que pasaría… no quería volver a hospitalizarme… tenía miedo de muchas cosas y eso me paralizaba.
El sonido del timbre me devolvió a la realidad… ¿qué hora era? Oh no, Daddy había llegado y yo estaba hecha un desastre, me peiné a la rápida, me puse la bata y caminé hacia la puerta.
-Hola bebe ¿cómo amaneciste? – dijo después de darme un beso de buenos días. Traía una bolsa en sus manos, pero no le di importancia.
-emm… bien Daddy – dije mientras el entraba- ¿Ud como amaneció?
-bien,...