Eloisa
Las ventanas se rompían y más renegados entraban. Mi hermano se negaba a alejarse de mí ni un segundo.
Aún tenía fuerzas, así que luché con todo lo que tenía. No podía evitar pensar que los vampiros nos estaban atacando a propósito. Nicholas también vino hacia nosotros al notar lo mismo.
En medio del caos, mi mirada se cruzó con la de Saulo. Por un momento olvidé cómo respirar. Era tan majestuoso. Sin embargo, su pelaje estaba cubierto de sangre. Me alivió saber, por su olor, que no era suya.
Me observó con detenimiento, y asentí para asegurarle que estaba bien. No quería que mi compañero se distrajera por...