Eloisa
Me preparé para el trabajo y fui a la habitación de Julián. Abrí la puerta y me quedé boquiabierta al encontrar a un hombre semidesnudo durmiendo en su cama. Él me hizo señas para que guardara silencio y retrocedí al pasillo.
—No mencionaste que tenías compañía —dije.
—Nada pasó. Estábamos demasiado borrachos —respondió. Levanté una ceja.
—¿Nada pasó porque estabas borracho? ¿O es por la exquisita 'bruja' con la que estuviste? —dije de manera sugestiva.
—Lo primero —me convenció, pero vi un rubor en su rostro.
—Está bien, de todos modos, llego tarde. ¿Puedes preparar a los gemelos para la escuela hoy? —pregunté.
—Por cierto, me vieron besándome apasionadamente...