Salomón
- Te ves impresionante, dijo ella. Yo seguía mirándola como un tonto, incapaz de articular un cumplido.
- Eres deslumbrante, salieron las palabras de mis labios. Eloisa sonrió y se acercó a mí. Me arregló la pajarita y unió nuestros brazos. Ya estaba perdido, un fuerte aroma de su perfume llegó hasta mi nariz. Mi corazón latía rápidamente y hacía todo lo posible por dominar a Saulo. Él quería salir y besarla. Yo también lo necesitaba. Porque si no lo hacía, la besaría y todo se pondría incómodo entre nosotros. No quería eso. No podía tener eso. Estaba tomándome mi tiempo con Eloisa. No quería apresurarla. Por eso me...