Juan
El dolor y la opresión en mi pecho eran lo que sentía. Me convencí a mí mismo de que estaba bien y tenía el control, pero en el fondo sabía que no era así.
Cuando llegué a la gala, mi lobo interno, Hael, estaba emocionado. Olió a nuestro mate al instante. Sentí un poco de aprensión porque no sabía quién sería mi mate.
Siempre he sido diferente desde joven. No me sentía tan restringido por los roles de género. A veces me sentía más masculino, otros días más femenino. Había días en los que no me identificaba con ninguno de los dos extremos.
Mi madre me alentaba a expresar...