Punto de vista de Salomón
Mi vida iba bien. No podía creer lo bien que me estaba yendo. Mi compañera estaba esperando otro hijo, nuestro bebé. Esta vez estaría presente en cada paso. No estuve para los gemelos, pero esta vez, sí lo estaré.
La alegría que sentía era indescriptible.
Estaba en mi oficina en casa, revisando unos archivos, cuando algo llamó mi atención. Era una carta de Daniel, aún sin responder. La abrí. Era una solicitud. Quería que liberaran a Therasia de la prisión en la que se encontraba. Pedía que cumpliera su sentencia de cinco años en arresto domiciliario. El alcaide me había dicho que Daniel la visitaba...