Mateo
No podía mantenerme tranquilo. Había encontrado a mi alma gemela, y era la mujer más hermosa del mundo. Su adictivo aroma a vainilla seguía flotando en mi mente.
—Es humana —me recordó mi lobo interior. Era raro que los lycans se emparejaran con humanos. Por lo general, los lycans, sobre todo los alfas, se unían con alguien que igualara su fuerza.
—No estarás pensando en rechazarla solo porque es humana, ¿verdad? —preguntó Aire, a la defensiva.
—¡Claro que no! Jamás lo haría. Es mi alma gemela, y la quiero, sea humana o no.
Yo quería estar con ella. Con la mujer que la madre luna había hecho para mí....