Era el día en que iríamos a la mansión de Cristina, la residencia de la familia Calvo. Estaba ansiosa y respiré hondo. Llevaba un vestido rojo de seda con aberturas a ambos lados hasta el muslo y un suéter de cachemira rojo esponjoso encima. Me puse unos pendientes de diamantes que CC me había regalado hace tiempo. Me puse tacones después de maquillarme. Me veía bien, sexy incluso, pero eso no era lo que buscaba hoy.
Me di la vuelta y bajé las escaleras. Los gemelos estaban vestidos elegantemente.
—Mamá —Salvador sonrió al verme. Le besé el cabello y sonreí.
—Pareces nerviosa, mami —dijo Aurora. Intercambié una mirada con Julián,...