Santiago frecuentaba el The Clímax sólo para saciar sus ganas de poder estar solo con el recuerdo de Erika. Pedía la misma habitación donde había hecho el amor por primera vez y se llevaba un pendrive donde reproducía una y otra vez aquel encuentro en donde la compartió con otro hombre, el video donde ella se masturbaba con el consolador rosa y aquel juego erótico donde su rol era el de un profesor que le tomaba examen practico a su estudiante. Lo que aquella desconocía era que él tenía en la habitación de su casa una camarita donde mientras ella se terminaba de arreglar, él puso para gravar. Para su...