Estaba completamente furiosa ¿cómo era posible que la defendiera? Solo quería matarla, estrangularla y enterrar el cuerpo. Con esas ideas psicópatas cualquiera la mandaría a un psiquiatra, pero de inmediato, pero estaba con Abril y en ideas locas, iban a la par.
- Que yegua. – apoya a su amiga. – pero no te preocupes, te puedes quedar aquí el tiempo que quieras. – le brinda su apoyo.
Erika era la única familia que le quedaba ¿cómo no apoyarla?
- ¿Santino no se enojará? – y ella eleva sus cejas para luego carcajear.
- En primer lugar, la casa es de los dos y tengo derecho a decidir quien quiero...