CAMILE
Laurent, Vivian y mi madre, se encontraban a un lado, en unos sillones, velando por el sueño de los pequeños.
Despacio, seguí a Henry y noté que la niña, era nada más y nada menos que Jillian. Sin embargo, había crecido muchísimo y apenas la reconocí. Al estudiar sus facciones, comprendí que era idéntica a Emma. Mis ojos siguieron sus manos, que abrazaban con ternura a mi hijo. Me tapé la boca para ahogar mi sollozo y no despertarlos. Indudablemente, ella estaba protegiendo a su hermano.
Tragué con fuerza y derramé un par de lágrimas, llevándome la mano al pecho. Esa imagen, la guardaría por siempre en mis recuerdos....