HENRY
Resignado, caminé hasta la habitación de huéspedes que mi madre me había asignado, y me tumbé a la cama boca arriba. El verano estaba en pleno apogeo, pero afuera la brisa del lugar era agradable. Me puse de pie y caminé hasta la ventana, abriéndola de par en par para sentir el viento chocando en mi rostro.
Al menos había pasado una hora desde que fui despachado de mi propia habitación, y noté como las luces que hasta hace un momento estaban encendidas, se habían apagado en ese instante. Sonreí de lado, y se me ocurrió una idea.
Salí con sigilo de la habitación y caminé hasta donde se...