HENRY
Bajamos al jardín con el tío Frederick, para ver cómo había quedado todo.
Sencillamente el jardín se veía maravilloso. Las mesas cubiertas con manteles blancos y arreglos de flores de estación, con copas de cristal, cubiertos de plata y vajilla de porcelana. Lámparas colgantes cubrían toda la estancia, mientras que en el centro se disponían tres mesas largas con bocadillos, bebidas de la bodega de la Villa Ritter y postres.
En el centro y delante de todas las mesas, había una tarima donde ya tocaba una orquesta y a un lado de la misma, se disponía una gran mesa con el pastel de bodas, champagne, copas y arreglos de...