CAMILE
—Supongo que te ha enviado a buscarme… —dije sin saludar y el hombre asintió—. ¡Qué más da! No es nada personal, disculpa mi falta de cortesía. Soy Camile… Camile Harrison —extendí mi mano hacia él y luego de dudar por unos segundos, la estrechó con suavidad.
—Soy Rocco, señora. Puede llamarme así —asentí con una sonrisa.
—Bien, vayamos a terminar con esto de una vez —el hombre abrió la puerta para mí y subí a la parte trasera del BMW negro que conducía.
Durante el trayecto, en varias oportunidades lo vi observarme por el retrovisor.
—Llegamos —anunció cincuenta minutos después y tragué con fuerza, buscando en mi interior toda...