CAMILE
Un intenso aroma invadió mis fosas nasales, haciéndome reaccionar despacio. Arrugué la nariz y lentamente, entre un parpadeo y otro, fui abriendo los ojos topándome de lleno con otros de color miel.
Había soñado... solo fue una maldita pesadilla.
Sí, debió haber sido eso… un mal sueño.
August estaba aquí, y eso solo quería decir que estaba en Wolcott y no en Nueva York.
—Tuve una horrible pesadilla… —susurré apenas, intentando enfocar con precisión a mi amigo—. Soñé… soñé que había regresado a Nueva York y que Ester… Ester me decía que el padre de mi hijo había muerto.
—Shhh, no te muevas hasta que sientas que tus sentidos...