DANIEL
Trabajaba en una empresa muy reconocida, cuya presidenta era una joven caprichosa. Por algunos contactos me enteré que tenía a parte de los accionistas minoritarios descontentos, por el simple hecho de ser mujer. Contacté al gerente luego de investigarlo, y resultó toda una fichita. Él mismo convenció a los socios minoritarios de vender sus partes a un precio razonable, dejándome el camino libre para convertirme en el socio con mayor cantidad de acciones, luego de la presidenta. Era una buena inversión.
Por supuesto cobró su comisión, y siguió laborando en la compañía.
La estrategia era sencilla; lograr que Henry Ross se quedara sin trabajo, y solicitar la custodia de...