HENRY
Desperté antes que ella y la noche había cubierto como manto el cielo. Me mantuve en silencio por escasos minutos en los que comprendí que ella también ya había despertado y estaba sumida en su propio tormento.
—Me marcaste por entero… —musité, acariciando sus hombros y emitiendo un penoso suspiro. Estaba seguro que comprendió a la perfección mis palabras.
Camile se encontraba entre mis brazos, con su rostro hundido en mi pecho.
—No he visto ninguna cicatriz en ti… —tragó con fuerza—. Tal vez fue solo algo fugaz, Henry —ambos nos referíamos al pasado—. Tal vez yo solo fui para ti, lo que crees fuiste tú para mí.
—No...