OLIVIA.
Fingí todo el rato que Nancy no había atravesado esa puerta, porque verdaderamente me impactó verla allí.
«Tony y ella se conocen…», pensé. «Si Carlos tiene razón en no confiar mucho en ella, ¿debo desconfiar de Tony Urdaneta?»
Era cierto que acepté ir a su apartamento solo porque quise confiar en su palabra de que no estaríamos solos. No le daría alas a nadie con quien no quisiera tener nada.
Luego de varias horas, varias copas y un largo repertorio de música de todo tipo, efectivamente siempre estuvimos acompañados, el hombre cumplió con su palabra.
Tony parecía estar dispuesto a cortejarme y yo no estaba dispuesta aceptarle nada todavía,...