CARLOS.
Llegué al aeropuerto a las 06:00 AM para tomar uno de los pocos vuelos que salen a esa hora con destino a Maracaibo.
Mi hijo se quedaba en la capital con su madre y los tíos de ella, pero con la promesa de que antes del 15 de enero regresaran, ya que Marcos debía estar regresando a clases para esa fecha.
Sentado en una de las salas de espera cercana a la puerta de embarque, mi teléfono vibró.
Era Nancy.
La mujer ya me había demostrado que estaba un poco loca, llamando de formas insistentes y a horas extrañas.
No le contesté de inmediato, solo para probar qué tan...