CARLOS.
Traté de seguir compartiendo esa tertulia que debía seguir desarrollándose con mi amigo, quien llevaba minutos observándome con curiosidad de la más pura.
—Es muy bella tu novia —comentó él, haciendo que le mirara—. Es la misma con la que te encontraste aquella vez, ¿no? ¿Frecuentan mucho este restaurante… ambos?
Suspiré, me sentía estresado.
Carraspeé con la garganta y me dispuse a beber un poco de mi café, que ya se enfriaba.
—Nos conocimos acá.
Se hizo un momentáneo silencio, mientras el señor asentía, concatenando en su cabeza la respuesta que le di, mientras engullía un postre que ni me di cuenta del momento en el que se lo...