CARLOS.
Algo estaba sucediendo con Olivia, pero algo verdaderamente malo.
No fue suficiente con evitarle la engorrosa molestia de las entrevistas y declaraciones policiales, tampoco con hablar con su doctor sobre el estatus de sus heridas, las cuales no llegaron a ser graves, tuvimos demasiada suerte.
No supuso un alivio para mí el saber que la policía no estaría detrás de mi persona. Sospecho que Meléndez hizo su trabajo al interferir, porque me enteré que los oficiales lo ubicaron luego de haber proveído la lista de las empresas para las que trabajé.
Antes de que eso ocurriera, de que los agentes tocaran sus puertas, buscándolos, el viejo Meléndez y yo...