Unas horas más tarde, despertándose primero Donald, quiso levantarse para ir al baño sin despertar a Yves, pero no lo logró y ella, abriendo nuevamente los ojos, solo le murmuró…
—¿Y ahora que viene mi vida, el mañanero? —preguntó ella con su voz gutural y seductora.
—¡Me parece excelente! Solo que necesito ir al baño y que el próximo sea en nuestra cama, ¿te parece? —Preguntó él muy cariñosamente— es más, iremos juntos al baño para asearnos.
Levantándola del sofá, la tomó entre sus brazos y la llevó hasta el baño. Al entrar a la ducha, él le baño tal cual como si fuera una niña, después lo hizo él....