En un momento de descanso, Donald se apartó un poco del grupo pensando y reflexionando sobre lo que había ocurrido con su mujer. Él le llamó para constatar que ya estaba en el apartamento, pero el celular salía apagado.
«Yves estaba mal esta mañana. Ella me comentó que era algo estomacal ¿Tendrá algo que ver esto, con el vómito?» se cuestionó.
«¡Dios! No la llamé en todo el día para saber cómo seguía» reflexionó él, con preocupación y remordimiento.
«Todas parecen estar muy satisfechas y sonrientes», analizó él al ver la cara de satisfacción de todas las amigas de sus hermanas, incluyéndolas a ellas.
«¡Dios mio! Presiento que me equivoque...