Yves, mientras revisaba la lista de las reservaciones, de reojo observó que el otro caballero no le quitaba los ojos de encima, estaba como hipnotizado y asombrado con su mirada fija en ella. A esta, el físico de este se le hacía muy familiar o conocido pero no recordaba de dónde.
—Síganme, por favor caballeros —expresó ella caminando delante de estos hacia la mesa que les fue reservada.
Luego, caminó hacia su zona de trabajo y observó cómo constantemente el otro caballero de más edad la observaba insistentemente. Los dos lograron ponerla nerviosa, el más joven por levantar su copa en señal de brindis y el otro, por la forma...