En Temuco
Martínez, preocupado por el tiempo que llevaban castigando al chófer y las malas condiciones en que este se encontraba, decidió ir él mismo a presionarlo. Este, al ver el estado deplorable en que se encontraba, ordenó que le dieran agua y le echaran agua encima, para quitar un poco el mal olor que tenía.
Con el agua, el hombre reaccionó, pero no podía hablar, solo balbuceaba algo, que no se le entendía. Martínez trató de acercarse un poco para descifrar lo que decía, pero no le entendía. Intentando conseguir alguna información válida, optó por darle de comer y que lo bajaran de donde lo tenían amarrado.
Desde su...