—¿Qué haces aquí? —preguntó ella con la intención de tirar la puerta, pero no lo hizo, porque estaba el dueño de la pensión, ahí frente a ella.
—¿Cómo qué hago aquí? Te parece poco, todo el destrozo que me hiciste, en la habitación y huiste como una vulgar delincuente. Aquí estoy para que me pagues todo el daño que ocasionaste, no me voy a ir hasta tanto, me pagues todo —gritó este, muy enojado.
—Eso te lo voy a pagar, pero poco a poco —confirmó Kim.
—Sí, ¿y por eso huiste? —gruñó él.
—En ningún momento, te dije que no te pagaría —afirmó ella.
En vista que estaba renuente a...