En el consultorio de Matheo Jones
A la hora exacta, culminó la consulta del último paciente. En vista de esto, Matheo salió para hablar con su secretaria, quien le hizo un breve resumen de lo que ocurrió.
—Cualquier cosa, lo que sea que sospeches que venga de parte de ella, me llamas rápidamente, a mi privado —ordenó Matheo.
—Sí, doctor, como usted diga —despidiéndose de él, quien ya iba de salida.
Al llegar Matheo al estacionamiento, ahí estaba Shirley, de pie al lado de su coche, esperándolo.
—¡A ver medicucho de cuarta! ¿Podrías repetirme lo que me dijiste allá arriba? —provocó ella.
No obstante, él presumiendo como manipula los medios,...