En el Consorcio D & E
Donald bajó con Tatiana, puesto que precisamente estaba de salida cuando esta se presentó en su oficina. Él la despidió y luego se montó en su Ferrari, saliendo directamente a su Penthouse. Pensando en Martínez, lo llamó.
—¡Hola, Donald! ¿Cómo estás?
—Desearía decirte que muy bien, pero no es así. Regresó Tatiana, el padre de Laila, la está acosando para que ayude a su hija —afirmó él.
—¡Ah, caramba! Supuse que ya nos habíamos quitado esa peste de encima —aseveró Martínez.
—Por lo visto, no es así, por eso te llamo, necesito que investigues esto —ordenó Donald.
—¡Bueno! Entonces, ¿podrías pasarme la información de...