—Traicionaste mi confianza —murmuró él de repente cuando me hizo entrar a una habitación diferente a la que siempre duermo.
No entiendo el porqué me trajo aquí.
Él cierra la puerta detrás de sí mirándome con recelo y evidente agitación.
— ¿Y qué querías que hiciera?
No pertenezco aquí pero pareces haberte olvidado del insignificante detalle de que me secuestraste.
No voy a descansar hasta estar libre de ti, ni siquiera lo pienses por un minuto.
Veo como su mandíbula se tensa al igual que cada parte de su cuerpo trabajado pero él no me intimida.
Da unos pasos en mi dirección quedando tan solo a unos centímetros de distancia,...