Entiendo la situación, aunque me duele pensar en perder a Andrea después de todo lo que ha hecho por nosotros. Pero al mismo tiempo, sé que debo ser comprensivo con sus necesidades y metas personales.
—Lo siento mucho, Andrea. No puedo imaginar lo difícil que debe ser para ti tener que tomar esta decisión —le digo con sinceridad, sintiendo un nudo en el estómago al pensar en la posibilidad de que se vaya.
Ella asiente con tristeza, pero luego levanta la mirada hacia mí con determinación.
—Pero no te preocupes, Esteban. No me iré sin asegurarme de que ustedes estén en buenas manos. He estado buscando un reemplazo adecuado para...