Cuando atravesé las puertas de madera de la casona, había solo dos soldados en el Lobby, Keyth y Jason, al segundo lo conocía por la presentación de Alan, pero nunca había hablado con él. Ambos me quedaron mirando con asombro y un poco de incomprensión.
—¿Dónde está el mayor? —Pregunté cansada.
—Pensé que no vendrías.— Dijo Keyth cruzando los brazos sobre el torso, los pies a la altura de las caderas, una pose bastante intimidante, con la diferencia de que ya me había enfrentado a un soldado mucho más grande y peligroso que él. Joder, ¡y estuve en manos de un psicópata!, a estas alturas, había muy pocas cosas que...