Cinco días, cinco días en los que había sacado a conclusión, que podría enviar una carta a la junta médica de sexología, para que comenzaran un nuevo estudio sobre el rendimiento sexual de los hombres, o… de Carter, en realidad. Yo podría haberlo hecho, también, si tan solo hubiera tenido una hora al día, cada día, en esta semana casi terminada. Pero no, no había tenido ese tiempo para mí ni para nada más, que no fuera satisfacer nuestros deseos y curiosidades sexuales.
Cuando llegamos al hotel en Luanda, Carter había sido muy paciente, me doy cuenta ahora que reflexioné al respecto, se había sentado pacientemente a beber un vaso...