Cuando salí poco después, del búnker-quirófano, me sentía viva una vez más, casi sentía el impulso de reír un poco, Kaila viviría y lo que había hecho en medio de un tiroteo, era lo más adrenalínico que había hecho en mi vida, poco a poco sentía como las cosas se ponían lentamente en su orden correcto, decidí tomar del camino que iba a la playa, nos habían dicho nada más llegar, que no podíamos ir ahí sin compañía miliar, pero la adrenalina que me invadía era más fuerte de cualquier cosa en aquel minuto, así que, siendo lo más cuidadosa que pude, me escabullí lejos del ojo militar, o al...