Me está evitando.
Fue lo primero que pensé cuando, al sonar la alarma aquella mañana, abrí los ojos y me encontré solo en nuestra cama. Sabía que aquello podría pasar, mi hermosa doctora era una mujer orgullosa, y muy introvertida en lo que respectaba a sus temas emocionales, pero, una parte de mí, realmente había tenido la esperanza de que se quedara, que hubiéramos pasado la mañana bajando aquellas estúpidas defensas que se esmeraba en levantar una y otra vez.
Resignado, me levanté de la cama para meterme a la ducha y poder prepararme para ir al hospital, aún me estaba haciendo cago de la administración, no porque debiera hacerlo,...