Después de aquel ataque de completa sinceridad, Derick se quedó a mi lado, sentado en el borde de la cama, mientras yo, recostada, escuchaba las travesuras que él me contaba, que sus hijos habían causado cuando habían sido pequeños, cómo había sido criar a dos chicos, solo, y cómo a pesar de todas las complicaciones, altos y bajos, jamás cambiaría un solo aspectos de su experiencia, en algún momento, debí caer dormida y él se marchó dejándome descansar.
A la mañana siguiente el cielo estaba despejado y todo parecía volver a la normalidad, durante el desayuno apareció de vuelta en casa, Borg, con un temple agotado, pero estoico, Catherine estaba...