Dos semanas de hospitalización después, varios exámenes y revisiones, ya me sentía lo bastante bien como para pedirle a Richard que me diera el alta.
—Caroline, deberías descansar más — dijo el doctor que además, era mi jefe, Lizbeth permanecía sentada en uno de los sofás dentro de la habitación en silencio. Lizy había estado a mi lado todos los días, se ausentaba solo para sus cirugías y por las noches volvía a casa junto al que sería mi cuñado, próximamente.
—Necesito volver Richard, las cenizas de mis padres están en un crematorio, necesito hacerle un servicio funerario decente, despedirlos y llorar su partida. —expliqué.
—Lo entiendo, pero…
—Richard…— Pedí—...